Junio 1 2026
Involución
(enfrente de la maquinita).
Sí, ya sé que la involución no significa lo que voy a tratar el día de hoy, y me importa un carajo.
Hace unos días, un albañil y dos ayudantes suyos tuvieron que venir a nuestra casita de conejitos para hacer un trabajo en la parte de atrás de la casa. Primero llegó uno de los ayudantes, tocó el timbre y abrimos la puerta para que pasara y metiera el material a la parte de atrás de la casa. Él nos dijo que el otro ayudante estaba por venir, que no tardaría ni cinco minutos. El ayudante es joven, como de unos 14 o 15 años —¡viva la explotación infantil!—.
Mientras tanto, el ayudante que había llegado estaba acomodando las cosas. También estaba charlando con mi madre conejita en lo que esperábamos al capataz y al otro ayudante. Pasaron casi 30 minutos desde que llegó el ayudante, lo cual se me hizo muy raro, y me asomé por la ventana. Vi la cabeza del ayudante joven justo enfrente de nuestra puerta; abrí mi ventana y le pregunté si había tocado el timbre. Dijo que sí, que varias veces. Rápidamente bajé a abrirle la puerta y fue a la parte de atrás. Alcancé a escuchar que llevaba casi 10 minutos ahí parado, esperando. Mi madre conejita y yo nos sorprendimos.
Le pedimos a mi hermano, el gatito apestoso, que nos ayudara a revisar el timbre para ver cuál era el problema. Mi madre salió a tocar el timbre y mi hermano y yo nos quedamos enfrente de la maquinita que hace el ruido. Ella tocó el timbre y sí se escuchó la tonadita a todo volumen; se nos hizo muy raro. Quiero destacar que, cuando asomé la cabeza por la ventana, alcancé a ver cómo el ayudante tocó otras dos veces el timbre y no se escuchó nada.
Mi hermano y yo salimos de la casa a ver qué era lo que estaba pasando. El muy imbécil estaba tocando la cámara, no el botón del timbre...
En esta imagen podemos ver el timbre de nuestra casita:


Les pregunto a ustedes: ¿realmente necesitan un maldito manual de la NASA para saber cómo funciona este bonito timbre? Pero también me dejó pensando: ¿no se supone que los jóvenes de ahora son los que nos educan a nosotros, los viejos, sobre asuntos tecnológicos?
No me las voy a dar de muy santo tampoco yo. Por ejemplo, cuando he visto los secadores de mano que hay en los baños públicos, que funcionan soplando aire caliente a las manos, he visto muchos modelos que requieren apretar un botón para que salga el aire y otros en los que solo hay que pasar la mano por debajo del aparato. Muchas veces está solo el aparato y no tiene ninguna otra indicación, pero estoy orgulloso de decir que ninguna de esas máquinas raras, invento del hombre blanco, me ha derrotado a mí y a mi cerebro de conejito.
¿Será acaso que el ser humano está involucionando? ¿Son las generaciones futuras más pendejas? No veo un buen futuro para la humanidad, aunque, por el lado amable, yo ya estoy viejo; me voy a ir antes de ver lo peor...
Creo.
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